Veinticinco películas nuestras, un cine con y para niños y jóvenes

Cuando se habla de que la Constituyente tiene el propósito de enmendar aquello que falta en la actual Constitución y pensamos en la producción del cine, consideramos lo importante que sería establecer desde la Ley una obligación institucional para destinar presupuestos particulares al cine dirigido a niños y jóvenes, o a la franja llamada cine de familia.

CNAC

De esa manera particularizada se motivaría a realizadores y guionistas a crear para la familia venezolana, obras de calidad e imaginación, con mayor frecuencia y sin limitaciones.

Si hacemos una revisión de cómo los niños y las niñas han sido vistos por el cine venezolano, desde que el cine existe como tal en nuestro territorio, nos encontraremos con buenas sorpresas.

Si bien el concepto de Infancia ha variado a través de la historia, todos están de acuerdo en que es la denominación designa la primera etapa de la vida de los seres humanos antes de la «pubertad», hablaremos de infancia y adolescencia, cubriendo un periplo aproximado para nuestros protagonistas, de los 7 a 20 años de edad. El poeta Eliseo Diego escribió que un cuento es, «la lucha de un joven contra las tinieblas» y algo parecido nos resultará este recorrido.

Aunque se trata de una producción semi documental, debo nombrar de inicio a Amábilis Cordero, pionero, que se atrevió a realizar películas como: «La Cruz de un Ángel» (1929), film larense con «ladrones a caballo, padres intolerantes, hijos pródigos y un final feliz».

Le seguiría, siempre en esta búsqueda temática, la película «Juan de la calle», la historia de un niño abandonado y su cotidiana tragedia, filmada en 1941 en los estudios Ávila Films, fundados por el escritor Rómulo Gallegos en Caracas. Una de las primeras películas sonoras producidas en Venezuela, Juan de la Calle fue dirigida por Rafael Rivero (también fundador de las primeras revistas dedicadas a los niños venezolanos, como: Tricolor). El film plantea una visión neorrealista describiendo la miseria y el desamparo de niños huérfanos, con un guión escrito por el propio Rómulo Gallegos.

Damos un salto de 18 años, porque en 1959 se estrena «Caín adolescente«, el primer largometraje de Román Chalbaud. Se ha calificado su estilo como la «poética de los marginados» y, efectivamente, sus héroes son antihéroes, seres desgarrados, que han construido un camino a partir del enfrentamiento a una sociedad que no les da espacio para existir, por lo que sus búsquedas constituyen verdaderas gestas en la construcción de universos particulares por el logro de un espacio, interior y exterior, para su supervivencia. Este, su primer largometraje, cuenta la vida de una madre y su hijo, quienes desde los pueblos andinos, a vivir a Caracas, en la más absoluta pobreza. La vida en el cerro les hace añorar su pasado campesino y terminan sufriendo trágicas transformaciones. Juan es aprendiz de mecánico, conoce los hábitos de su entorno y pierde su ingenuidad, lo mismo ocurrirá con la madre.

De la década de los 60, en 1962 se realiza: Chimichimito de Lorenzo Batallán y José Martin, con maestría fotográfica se cuenta la vida cotidiana de un niño vendedor de periódicos, el pequeño pregonero vive en un rancho, en un cerro de Caracas también, pasa el día en su faena para regresar a ese espacio de cobijo y dedicarse afanosamente a la lectura, lector insaciable tiene las paredes del lugar cubiertas de recortes de la prensa diaria. Este film con fotografía de Abigail Rojas ganó el Oso de Plata del Festival de Cine de Berlín ese año, como Mejor Corto de Ficción.

En 1976 aparece: Soy un delincuente de Clemente de la Cerda, film que señala el nacimiento de un paradigma cuya vertiente insiste en la desolación, se trata de la historia de Ramón Antonio Brizuela, un niño de los cerros caraqueños, quien a los 12 años ya es un delincuente consumado,.Es un film testimonial, que cuenta una historia real y que causó un gran impacto en la sociedad venezolana, que se veía en ese espejo .

En 1977: Adiós Alicia de Liko Pérez y Santiago Sanmiguel, se orienta hacia una concepción psicologicista: Alicia ha quedado huérfana de madre y vive con el padre y una antigua criada, Emilia. El padre trabaja administrando un cine viejo y Alicia lo tiene como lugar de escape, al salir de clases. Todo sucede en la Cordillera Andina. La niña disfruta viendo escenas de películas de muy diversa índole y con ello construye su imaginario.

Reencontramos la obra de Chalbaud, con «El rebaño de los ángeles» (1978) el drama se desarrolla entre las paredes de un liceo de la Caracas de ese momento. El guión es de José Ignacio Cabrujas y en él percibimos la profunda soledad de una adolescente liceísta,(interpretada por Mary Soliani) cuya madre ha fallecido y ella queda a cargo de sus hermanitos, con la presencia en casa de quien fuera el amante de su madre, que la acosa. La comunidad del liceo, profesores, estudiantes y entorno ocupa un espacio considerable en la historia, en donde vemos la progresiva transformación de la muchacha, quien optará por el suicidio, rodeada de los dramas de sus compañeros y el grupo social depredado por la pobreza y la indiferencia gubernamental.

Los ochenta como década definieron una producción cuantiosa en este renglón, entre los cineastas prevalecía una actitud de crítica social con preocupaciones que ubicaban a la población infantil desvalida, en el espacio de las víctimas que más merecían defensa. Así nacieron películas como Operación chocolate (1984) de José Alcalde, unos niños se quedan encerrados una noche entera en el supermercado, que es su lugar de trabajo, con el propósito de realizar una prueba de «peligro o riesgo», lo que traerá graves consecuencias a sus vidas.

En el mismo año aparece: Panchito Mandefuá de Silvia Manrique, adaptación de un cuento clásico venezolano, de José Rafael Pocaterra. Relato publicado por primera vez en 1922, es adaptado al cine y a la contemporaneidad de los 80 por Rodolfo Santana. El protagonista es un niño limpiabotas, huérfano, interpretado por Adrián Guaicarán. Después de una serie de vicisitudes , todas ocurridas a la víspera de la Navidad, Panchito morirá en Nochebuena. El guión respeta el relato original, incorpora elementos de humor y agrega un amigo a Panchito, para la confesión y la complicidad. El propio Rodolfo Santana, aparece en la historia, representando al cura que organiza la puesta en escena de un pesebre, con Panchito entre los Reyes Magos, la película, guardaespacios de imaginación y ternura, los que señalan los sueños de este niño sin posibilidades de futuro cierto.

Pequeña revancha (1985) realizada por Olegario Barrera, adapta el cuento «La composición» del chileno Antonio Skarmeta, guión del director y Laura Antillano, filmado en un pueblo costero falconiano: Jadacaquiva, con buena parte del elenco del lugar. La trama se sitúa en un país bajo dictadura, donde el niño protagonista y sus amigos están descubriendo lo que significa ser «subversivo», al encontrar que sus padres están conectados a la organización que lucha contra el Gobierno del lugar. El cuento original estuvo inspirado en el Chile de Augusto Pinochet.

Ya Koo, también de 1985, trae a este cine a un niño yanomami, para relatarnos su historia. Este interesante trabajo tiene un antecedente del mismo director, titulada: «Simplicio». Ya Koo significa: «Me voy» y Pepiwe, el niño protagonista, vive en una Misión del Amazonas, pero no se adapta y siente nostalgia de su grupo y de sus hábitos autóctonos, entonces planifica regresar, y en el camino se encuentra con una mujer, con hábito de monja, quien lo obliga a acompañarla. En el proceso del viaje descubriremos la confianza en sí mismo, el aplomo y el sentido práctico de Pepiwe frente a la inutilidad de la intrusa, quien fallece en la travesía, no sin antes reconocer el valor del niño y la verdad esencial de su filosofía. La película es filmada en escenarios naturales, con guión, dirección y fotografía de Franco Rubartelli.

El mismo año aparece: Carpion Milagrero de Michel Katz, con guión de Luis Britto García. En un pueblo costero de pescadores, aparece un elemento mágico salvador, que sirve de pretexto dramático para poner en evidencia las conductas de los personeros del pueblo que sustentan el poder: el jefe civil, el cura y el maestro de escuela). El niño Carpión posee poderes mágicos y con ellos hace milagros (hacer hielo, elevar los papagayos al cielo, reparar un trompo, todos detalles que al ser descubierto por los representantes del poder local son considerados como mercantilizables). Carpión será el atractivo que traerá dinero al pueblo, para beneficiarles a todos. Los interesados se enfrentan a la resistencia de la madre que la actitud de Julián, un «todero» del lugar, vendedor de granizados y reparador de cosas, quien considera que la salida hacia el progreso debe estar en el trabajocolectivo.

En los 90 Luis Alberto Lamata dirigió: «Salserín, la primera vez» (1997), el nombre de Salserín proviene de una orquesta, muy popular en Venezuela para la época, integrada por jovencitos que cantaban salsa, entre ellos estaban Servando y Florentino, hijos de nuestro Alí Primera. La película hace un juego al utilizar la estructura de Cyrano de Bergerac, aquí es una joven que escribe las cartas para el amado de su mejor amiga, haciéndose pasar por ésta. Ambas muchachitas persiguen a sus estrellas musicales, metiéndose por ello en los líos más insólitos.

En la obra del creador Alberto Arvelo, los niños ocupan un lugar importante, elegimos: Casa con vista al mar (2001) Centra su relato en el significado de la muerte de la madre para un niño campesino, Santiago, quien con su padre Tomás Alonso, comparten la soledad ante esa ausencia. El padre entrega al niño la única fotografía que posee de aquella y es una imagen donde la madre aparece con el mar de fondo. Viviendo en la Cordillera Andina las posibilidades de conocer el mar son lejanas y es así como se convierte en un sueño anhelado, cuya metáfora comprende la noción de libertad y la necesidad de alejarse de las agresiones de un terrateniente déspota y su medio, manejado por capataces. La presencia de un fotógrafo, que va en su camioneta de un lugar a otro con sus telones de fondo (uno de los cuales representa al mar), y el campesino quien por proteger a su hijo, se siente capaz hasta de matar al dueño de las tierras, que le hostiga, son los personajes para construir una interesante historia llena de valor y sentimentalidad, en medio del paisaje del páramo venezolano. La relación padre e hijo, destaca el amor y la esperanza en contraposición a quienes socialmente les oprimen y ejercen el odio, como modo de relacionarse.

Postales de Leningrado (2007)de Mariana Rondón comienza por situar los acontecimientos en los años 60, cuando en el país se vivía un álgido proceso de lucha entre el poder gubernamental y las guerrillas de Izquierda. Los niños que nos cuentan la historia en el film son hijos de guerrilleros y el relato está definido por su percepción, sumando lo que pueden entender de su entorno y la cadena de secretos y códigos que intuitivamente intentan descifrar, en un espacio de clandestinidad, sabiéndose perseguidos junto a sus familiares cercanos. La autora juega con la construcción de varios niveles de lo imaginario en contraste con lo real. El personaje de la abuela y las estrategias que inventan los adultos para proteger a los pequeños van creando una maraña de hechos ficticios que lindan en lo fantástico.

La clase de José Antonio Varela (2007), tiene como protagonista a una joven, Tita, que forma parte del Sistema Nacional de Orquestas y lleva dos vidas paralelas, la de su barrio en el cerro, en medio de las necesidades y la violencia (da clases de música a un grupo de niños en la iglesia, tienen problemas con jóvenes delincuentes, y por otro lado su vínculo con un joven de clase acomodada, quien también forma parte de la orquesta). La necesidad de mejorar la condición de vida de Tita, la conduce a buscar salir del barrio, pero ocurre que sucede: El Caracazo, la debacle producida por la presión del gobierno de Carlos Andrés Pérez, al aplicar medidas económicas que llevaron a un levantamiento popular, sobre el que actuó el poder, produciendo cientos de muertos. La película toma ese escenario para definir la necesidad de la protagonista de volver al lado de los suyos.

El enemigo (2008) de Luis Alberto Lamata también tiene a una joven por protagonista, cuenta el enfrentamiento entre un fiscal del Ministerio Público cuya hija ha sido baleada, y la madre del delincuente responsable . Esa madre y ese padre coinciden una angustiante noche en los pasillos del hospital. Ambos quieren que sus hijos continúen con vida al amanecer. Está en juego la ética y los sentimientos cuando sabemos que el Fiscal (padre de la víctima) ha contratado sicarios para matar al muchacho. Y será la hija, sobreviviente, quien juzgue al padre rechazando tal acción, habiendo sido ella formada con los valores que el padre le inculcó al enseñarle que : Si actúas como el enemigo, eres el enemigo.

Hermano de Marcel Raskin (2010), es una película que comenzó por ganarse el Premio del Festival de Moscú, antes de ser estrenada en Venezuela, después arrasó en salas, logrando un altísimo nivel de aceptación. Cuenta la historia de dos muchachos, cuya única posibilidad de «salir de abajo», es quedar en la selección del equipo de fútbol de un club de la ciudad. El asesinato de la madre es el detonante que trasciende en el cambio de sus vidas. El mayor de los hermanos solo quiere vengarse, el menor quiere que ambos tengan una vida mejor y se sacrificará por su hermano.

Una mirada al mar (2011) con guión de Marianela Alas y dirección de Andrea Ríos , vincula la vida de dos ancianos a una niñita que espera su adopción por la hija de uno de los adultos mayores . Filmada en las costas venezolanas, el argumento pone en juego la ternura y los desconciertos de la huerfanita, con las soledades de estos personajes al final de sus vidas.

Patas arriba (2011), es una historia de familia, Dirigida por Alejandro García Wiedemann, y escrita por Gabriela Rivas Páez, «Patas Arriba» cuenta la historia de un padre de varios adultos y una nieta, quien se sabe enfermo y tiene la fantasía de retomar el barco y el viaje que hizo en juventud con la que fue su esposa y ya ha fallecido. Una serie de incidentes se cruzan en esta circunstancia, y la relación de complicidad entre el abuelo y la nieta es uno de los motivos centrales del film.

Cuidado con lo que sueña (2013) de Geika Urdaneta , tiene como personajes fundamentales de la historia a la peluquera, el taxista, el niño de la calle, la cabeza de Bolívar y la carta de amor oculta en esa cabeza de la estatua. El niño tendrá la destreza de conmover a hombre y mujer para que ambos deseen estar juntos y adoptarlo a él.

En ese mismo año Ignacio Márquez realizó Sueño Down, un corto de ficción, una historia de muchachos, con Síndrome de Down,» Manuel y Moisés, de realidades socioeconómicas diferentes, con los mismos deseos de cualquier joven de su edad, con historia de amor, sentido del humor, buena actuación y gracia en sus personajes.

La distancia más larga (2014) de Claudia Pinto, es una historia de familia donde un niño ocupa el centro de la escena. Al fallecer su madre decide ir a buscar a su abuela materna, quien vivió en la Gran Sabana y está regresando a ese lugar. El niño se fuga y el padre deberá recuperarlo, lo que obliga al reencuentro con su suegra y crear el espacio de reconciliación.

Dos de trébol (2014) de Orlando Rosales y Jessica Wenzelmann , buen trabajo de Dirección de arte de Tania Pérez, cálida actuación de Elba Escobar interpretando la abuela. Guion: Jessica Wenzelmann . Cuenta la historia de Horacio, un mago con problemas visuales, encerrado en su soledad, y un niño que es aprendiz de él. A sus doce años, tendrá un plan secreto con su abuela Tita. Mago y niño son el centro de la historia.

Azul como el cielo (2016) de Andrea Ríos. El tema de la paternidad, en la vida de un adolescente quien ha sido abandonado, y confronta sentimientos contradictorios cuando se ve en el enclave de un embarazo precoz, cuando él no desea que se repita su historia. Drama psicológico familiar en el paisaje andino de Venezuela.

Hemos recorrido 25 películas en 120 años de cine venezolano, por supuesto: no son todas las que se han hecho acerca del tema. La premisa de selección de protagonistas niños y adolescentes nos lleva estadísticamente a considerar que hablamos de una filmografía que ha centrado su interés en la infancia desvalida, la orfandad, la mirada del desprotegido cuyo oficio va desde limpiabotas, pregonero vendedor de periódicos, campesino, o delincuente. La definición de un espacio ilusorio o contestatario en cada historia, está relacionado con las posibilidades de la imaginación y su papel en la construcción del sujeto como visión interior.

Niños y niñas, jóvenes adolescentes, son determinados por el contexto de sus circunstancias sociales. Pero también vemos el entorno del país en su paisaje de fauna y flora, su paisaje en cuanto al sentido del humor, el habla, la calidez afectuosa de nuestra gente, aún en las relaciones dramáticas conflictivas, la universalidad igualmente, de los conflictos humanos en su entrecruzamiento. Queremos seguir haciendo un cine para todos, de todos, y hecho por todos.

Laura Antillano