“La mora y el cocuyo” un cuento pemón para creer en lo nuestro

El cortometraje animado del director Isaías Pérez está basado en el libro “Taurón Pantón” traducido al español por Fray Césareo de Armellada.

La mora y el cocuyo

“La mora y el cocuyo”, un cuento que fue llevado del pemón al español por Fray Cesáreo de Armellada en el libro “Taurón Pantón”, sólo figuraba en la vida de Isaías Pérez como una de las fábulas favoritas de su infancia. Años más tarde, decidió convertir esta fábula en un cortometraje animado junto a Francisco Laurel, director de arte del proyecto audiovisual y Edna Fernández como productora general.

La idea inicial para llevar a las pantallas este cuento pemón era realizar un stop motion, sin embargo, esto significaba que el trabajo iba a ser más complejo, por esta razón deciden utilizar el recurso de la animación por computadora para simplificar el trabajo. Es así como terminan aprovechando las ventajas que brinda la técnica del cut out animation.

Con una meta bien definida y un grupo de profesionales integrado por seis personas, este proyecto logró dar sus primeros pasos.

Más tarde cuatro de sus integrantes deciden abandonar el proyecto por no sentirse identificados, quedando únicamente Francisco e Isaías. “Nosotros queríamos seguir adelante con el proyecto, entonces Isaías asumió casi que todo el papel de la animación, musicalización, edición y yo la dirección de arte y diseño de personaje”, agregó Francisco.

Con muchas ganas de seguir adelante con el proyecto, Isaías Pérez decide contactar a Edna Fernández y la invita a trabajar en la realización del cortometraje como productora general.

Pérez siempre ha sentido un profundo respeto por la cultura indígena y por esto consideró necesario que el cortometraje estuviera muy bien acompañado de una musicalización bastante autóctona, “música indígena genuina”.

“Yo quería hacer algo autóctono, una música muy indígena, pero en un momento me dije que eso no me pertenecía y yo le tengo mucho respeto a la cultura indígena para estar metiéndome en cosas que yo no sé”, dijo Pérez.

Para eso el director buscó una ayuda en Elena Gil (voz de La mora), descendiente directa de la etnia pemón y Candelaria Gil responsable de la narración del cortometraje.

La mora y el cocuyo

Esta producción audiovisual también contó con la colaboración de tres integrantes del Coro Barroco de Caracas, para Isaías Pérez tener el trabajo vocal del coro fue importante porque, “la Escuela Barroca es impresionante, el nivel técnico es un fenómeno, no sólo la voz, sino el conocimiento que tienen sobre la parte musical. Es una disciplina extraordinaria, de eso si nos tenemos que jactar los venezolanos que la disciplina musical venezolana es extremadamente buena, muy buena”.

El Centro Nacional Autónomo de Cinematografía (CNAC) apoyó la etapa de postproducción de “La mora y el cocuyo”, para Francisco Laurel al inicio veían al CNAC como algo inalcanzable, “sin embargo, hubo mucha receptividad. Si debemos enviar un mensaje a la gente es que apuesten al CNAC, porque ellos confían y te apoyan si tu tienes un buen proyecto. Con nosotros lo hicieron y si efectivamente fue una tremenda ayuda”.

El director del cortometraje Isaías Pérez no descarta la posibilidad de continuar trabajando en los cuentos que incluye el libro “Tauron Pantón”, para seguir ramificando la historia de “La mora y el cocuyo” y apuntan a inscribir el cortometraje en competencias internacionales como el Festival de Cannes y el Festival Internacional de Cine de Animación de Annency.

La mora y el cocuyo

Texto: Rosa Elena Mota
Fotografía: Cortesía/La mora y el cocuyo.