El cine y el líder bolivariano Hugo Chávez

El 5 de marzo se cumplieron cinco años de la siembra del Comandante Hugo Chávez, líder de la Revolución Bolivariana que dejó un legado político, cultural y cinematográfico en Latinoamérica y el mundo.

Hugo Chavez

Los cineastas venezolanos, entre ellos Liliane Blaser y Carlos Azpúrua, filmaron la génesis del movimiento social que dio a conocer al líder bolivariano Hugo Chávez Frías y su proyecto de otorgarle a los más desfavorecidos, el poder popular.

Fue la mirada documental de Liliane Blaser, la que el 27 de febrero de 1989 tomó las calles de Caracas para enfocar, sin un guion establecido, los acontecimientos que más tarde se llamarían El Caracazo: de esta experiencia nació “Febrero 27, de la Concentración al Desconcierto”.

Por su parte, Carlos Azpúrua había trazado un camino de intensa denuncia social que comenzó en 1978 con “Yo hablo a Caracas”, que destaca la presencia del shamán yekuana Barné Yavarí, y sus alertas sobre el respeto a la soberanía de los pueblos indígenas y la conservación del Amazonas.

Azpúrua seguiría tocando las fibras más sensibles de los gobiernos de Luis Herrera Campins, Jaime Lusinchi, Carlos Andrés Pérez y Rafael Caldera con obras cinematográficas que retrataban una realidad convulsa: “La propia gente”, “Caño Mánamo”, “Detrás de la noticia” y “Amazonas, el negocio de este mundo”.

El cineasta Román Chalbaud retrató en “Pandemonium” la decadencia social en la Venezuela violenta de 1989, que originó los sucesos del 27 y 28 de febrero, y en el 2005 con su largometraje “El Caracazo”, Chalbaud amplió la visión de unos hechos que hasta el día de hoy tienen resonancia.

La historia de Venezuela a inicios de los años 90 coloca a Liliane Blaser y su cámara, en la rebelión cívico-militar del 4 de febrero de 1992 que encabezó el entonces teniente coronel, Hugo Chávez Frías, y su impacto en la vida política de un país que pedía cambios.

Blaser dirige “1992, El Des-cubrimiento”, con la intención de explicar el fenómeno que convertiría al líder Hugo Chávez, en el presidente de Venezuela en febrero de 1999, pero también sigue sosteniendo su visión cinematográfica con los documentales “La otra mirada, cómo vivimos el 27” y “El 27 yo me acuerdo”.

Fue Carlos Azpúrua quien con la obra “Amaneció de golpe”, escribe parte de la historia contemporánea a través de las acciones de un grupo de rebeldes, liderados por Hugo Chávez, cuestionan la corrupción y el aparato político que había regido a Venezuela en 40 años de democracia.

Su obra, “4F en la historia” (2013) que cuenta la rebelión militar de 1992, es una invitación que hace el cineasta para promover la ideología de la democracia participativa y protagónica, así como demostrar las razones históricas de la lucha armada.

Con la llegada de Hugo Chávez a la presidencia de Venezuela, la memoria histórica del país comienza a escribirse en clave de revolución, pero a pocos años de su ascenso al poder, el 11 de abril de 2002, un golpe de estado socava los cimientos democráticos pero la fuerza del poder popular que ya se estaba gestando en el país, regresan el 13 de abril a Hugo Chávez Frías a la presidencia.

Esta etapa convulsiva del nuevo gobierno revolucionario se analizaría, muchos años después de la mano del director José Antonio Valera que aportó obras para entender las acciones de esas fechas. Filmó “La retoma de Miraflores” y en el 2018 estrenará la película “Abril”, basada en el libro “Abril golpe adentro” del periodista Ernesto Villegas, que narra el golpe perpetrado por la derecha venezolana en el 2002.

El largometraje documental de Ángel Palacios, “Puente Llaguno, claves de una masacre” ofrece un reflexión colectiva basado en un trabajo de investigación sobre el rol que desempeñaron los medios de comunicación en los hechos que llevaron al golpe de estado en el 2002. La imagen de las personas disparando desde el Puento Llaguno, en Caracas, es el hilo conductor de este documental que se entiende como un rompecabezas para desentrañar los hechos violentos de ese día.

El director Eduardo Barberena aportaría con su largometraje de ficción “Alias Bambi C-4”, un thriller policial que nos ubica en el años 2006, en Venezuela: un sicario es contratado para ejecutar a un importante líder político que es seguro ganador de las elecciones presidenciales. En la película se conoce la historia del terrorista Luis Posada Carriles conocido por agentes de la CIA como Bambi C-4, un terrorista implicado en la voladura del avión cubano del año 1976.

Después del fallecimiento del presidente Hugo Chávez, el 5 de marzo de 2013, la mirada documental vuelve a estar presente para contar la historia de un líder que revolucionó el mundo.

El cineasta norteamericano Oliver Stone le ha dedicado dos obras cinematográficas: “Mi amigo Chávez” y al “Al sur de la frontera”, en esta última analiza la coalición de los gobiernos latinoamericanos de izquierda que se destacaron por el impacto social y político a una población que antes estaba desasistida: Rafael Correa, en Ecuador, Luis Ignacio Lula Da Silva, en Brasil, Evo Morales, presidente de Bolivia, José Mujica, en Uruguay, y Néstor Kirchner y Cristina Kirchner en la Argentina.

El cineasta venezolano Carlos Brito, de la mano de la Fundación Villa del Cine, crearon en el 2014 “La siembra”, donde Brito salió a las calles para registrar las reacciones y las voces de los seguidores del Comandante Chávez al conocer la noticia de su fallecimiento. El material inédito recoge el momento en que el pueblo esperó a las afueras del Hospital Militar Dr. Carlos Arvelo, el instante en que el entonces vicepresidente de la República, Nicolás Maduro, informó la muerte del líder bolivariano y el acto velario.

Otro de los aportes sobre la vida del líder bolivariano Hugo Chávez, es la que realizó la cineasta argentina María Laura Vásquez con el documental “Chávez infinito”, que ofrece una mirada emotiva y comprometida de las luchas del expresidente Chávez y sus políticas de protección social en beneficio de su pueblo.

A cinco años de la siembra del Comandante Chávez, la cinematografía nacional e internacional, no ha sido indiferente sobre el hombre que dedicó su vida para unir a los pueblos hermanos en su lucha para la libertad y la democracia.